Con el proyecto «Am Postbahnhof» ha surgido, en los terrenos de la histórica estación de correos de Berlín, un moderno campus empresarial que aúna el pasado y el futuro. Donde antaño el tráfico postal ferroviario marcaba el carácter de la zona, hoy unos 25 000 metros cuadrados de oficinas y locales comerciales ofrecen espacio para entornos de trabajo contemporáneos. El diseño retoma deliberadamente la historia industrial del lugar y la reinterpreta. El hormigón visto, los techos abiertos y las instalaciones técnicas hacen referencia al patrimonio histórico y crean un lenguaje arquitectónico claro y con gran personalidad.
Los elementos protegidos como patrimonio histórico del antiguo recinto ferroviario, entre ellos el viaducto histórico y la torre de agua, se conservan como componentes que definen la identidad del conjunto. El nuevo edificio no pretende ser un contraste deliberado, sino un complemento contemporáneo de la arquitectura histórica. De este modo, se crea un entorno de trabajo que conserva el carácter del lugar y, al mismo tiempo, satisface las exigencias de los entornos de oficina modernos.
Esta idea se mantiene también en el interior. Las áreas de trabajo abiertas, las zonas de reuniones y los espacios de comunicación se funden entre sí de forma fluida. La luz asume aquí una función estructurante: facilita la orientación dentro de las plantas diáfanas, favorece los distintos usos y se integra de forma natural en el diseño arquitectónico.
Para la iluminación general se han utilizado lámparas colgantes lineales Matric de Lightnet. Su geometría clara se integra armoniosamente en la estructura abierta del techo y garantiza una iluminación uniforme y sin deslumbramientos de las zonas de trabajo. Sobre el mostrador curvo de recepción, la Matric se ha fabricado a medida. Sigue la forma del mostrador y se convierte así en un elemento natural de la arquitectura.
Las lámparas de mesa Lucille de Lightnet aportan toques de color específicos. Para este proyecto se fabricaron a medida en un amarillo brillante. Dentro de la discreta gama de materiales —hormigón visto, negro y madera—, crean zonas de trabajo deliberadamente diferenciadas y contribuyen a la división espacial. Al mismo tiempo, el amarillo simboliza la luz, el optimismo y la apertura. El color tiene un efecto estimulante, fomenta la concentración y la creatividad, y confiere a los puestos de trabajo una identidad propia.
La combinación de la iluminación general lineal y los toques de color colocados de forma individualizada crea un entorno de trabajo que aúna orientación, funcionalidad y ambiente. De este modo, la luz se convierte en una parte integral de la arquitectura y refuerza la idea de un campus moderno que traslada el carácter histórico del lugar a un nuevo mundo laboral.